"Soy un vampiro, y tras años y años de experiencia aprendí a soportar la luz del sol, los ajos, y las estacas en el corazón."

~Jack Red

30 agosto 2010

Comer comas

Es todos los gatos del mundo subiéndose al árbol de las oportunidades el limón del gintonic una risa de niño el insecto más valiente un granito de sal en la lengua un mordisco de chocolate muy frío el placer de caerse y no hacerse daño es a veces un grano en el culo una mosca en la frente pero siempre tiene todos los colores del mar en su sonrisa y huele como huelen los prados que no habita nadie en medio de las primaveras es como la bofetada más sonora y también es tropezarse con las propias palabras y no encontrar la llave correcta para abrir esa puerta y es mearse de risa y cagarse de miedo un pasatiempo como otro cualquiera pero más entretenido que la mayoría de ellos es un cubito de hielo recorriendo el interior de sus piernas la sensación más desconocida más extranjera pero más bienvenida es soplarte en la cara cuando más calor hace y resbalarse en la ducha haciendo ése sonido tan característico de piel arrastrándose por la cerámica mojada es un texto entero sin una sola coma porque así de confusa es ella y tanto mensaje transmite y no se calla la muy pesada a veces pero otras nada me gustaría más que oírle hablar de sus cosas esas que nunca me cuenta o que siempre evita o que ya me ha contado pero he sido idiota y no me acuerdo y sé que me usa como si fuese un pañuelo pero yo también tuve un pañuelo y nunca olvidé que lo tuve al fin y al cabo es lo mismo yo creo porque al fin y al cabo yo ya sabía que era de trapo y bueno la función del trapo es esa a veces tengo la sensación de que podría escribir todo un libro sobre ella pero me pongo a ello y sólo deseo que verla para que llene de palabras mis hojas vacías sin usar un bolígrafo a veces la deseo tanto que no quiero el resto de las cosas pero otras me saca de quicio y de verdad le cortaría un pulgar o le daría una hostia o ya sabes todas esas cosas que de verdad nunca haría porque a veces el mejor movimiento es quedarse quieto y ella lo sabe muy bien arropada a mi lado y haciendo como que duerme cuando en realidad me pide a gritos mudos que recorra su espalda con mis dedos y yo lo hago porque la verdad es que encuentro un intenso placer en ello pero se despierta y se que me mira a los ojos aunque la oscuridad sea total y me besa y no parece importarle lo que piense en ese momento y ni siquiera a mi me importa a veces me gustaría hablarle del mismo modo que escribo este texto sin parar a respirar siquiera pero nunca se me dio bien hablar así que escribo despierto como quien habla en sueños saltándome todas las normas del lenguaje porque tratándose de ella se vuelven superfluas y me pasaría horas y horas en este trance eterno confuso que solo yo entiendo porque fui quien lo escribió y tú lector te pasarás largos minutos poniéndole puntos y comas a esto en un trabajo arduo e inútil en realidad ya te darás cuenta de que a veces para hablar de alguien no debes pararte a pensar deberás simplemente rajar y rajar y rajar hasta reventar y repetirse como yo habré repetido mis a veces y mis por ciertos y mis quizases pero al fin y al cabo hablar como yo hablaré de ella quien ahora mismo estará pasando frío o calor en una calle u otra de alguna ciudad que no es la mía y suspirará de cansancio porque lleva mucho tiempo caminando estará yendo al cine a la cancha al bar o a la casa de otro pero lo hará tan feliz como siempre y con el mismo miedo que siento yo cuando la siento lejos y muchas veces me acuerdo de ella cuando como pasteles o golosinas o algo con chocolate o veo las estrellas o escribo o me tumbo es como si me persiguiese en una especie de acoso consentido que las veces me duele y las otras incluso me excita como me excita ella cuando en sueños se me abraza cual koala medio desnuda y medio sincera y yo no me duermo porque no hay quien se duerma con ese cepo atorado en las piernas así que disfruto de cada largo minuto de noche sin mirar el reloj echando de menos el agua y de más el despertador pero eso siempre fue igual nunca me gustó madrugar aunque para ella sea rutina y eso a veces molesta y otras veces despierta curiosidad y me invita a que me duche con ella yo acepto y nos duchamos e incluso en eso no coincidimos parece mentira que seamos capaces de sincerar nuestros cuerpos siendo nuestras mentes tan distintas y a veces no me lo creo y otras tanto que resulta tan obvio y me saben a veces a fresa sus labios aunque nunca me gustó del todo la fresa pero me agrada y ella me llama poeta y yo no sé que llamarla si maga o princesa o dueña de éste pedazo de tela raída que sé que se sonará los mocos en mí antes de besar a otro y sé que me olvidará algún día pero qué coño y esto acabará por matar una parte de mí lo presiento pero bueno siempre fui un poco masoquista es verdad y no me cansaré nunca de darme contra los muros pero llegará el día en que consiga atravesar uno y pueda mirar hacia detrás y señalarla con el dedo para decirle que conseguí lo que con ella jamás pude y parece que la guarde rencor pero no es así porque tras toda esa sangre la quiero tanto como a sus pliegues las palabras que busca decirme pero no encuentra y la arruguita que se le forma bajo su pecho solo para verme y quiero beber más vino con ella hasta el punto que seamos capaz de vomitarnos lo que sentimos pues sólo los borrachos son sinceros en verdad y muchas veces quiero que ella lo sea conmigo porque ya me ha engañado antes y yo también lo he hecho para que mentiros no sé mentir aunque lo intento como tampoco se hacerla feliz y como tampoco ella me lo ha hecho pero bueno cada uno a su pedo seguiremos regalándonos caricias sin importarnos estar bajo la luz de la luna es decir nos la trae floja que no sea bonito mientras estemos ambos en el mismo barco y me gustaría tanto tenerla entera y que me dijese al oído que me necesita que no puede vivir sin mí y todas esas cosas que son mentira hasta en boca de Romeo pero que siempre gusta escuchar como me gustaría beberme un chupito en su ombligo y usar su piel como soporte para mi mejor poesía escribírsela en la espalda y que no fuese capaz de leerla mantenerla en vilo durante días o que se lo pidiese a alguna de sus muchas amigas pero eso implicaría más de una explicación y eso no se si lo haría pero sería divertido ¿no? y que volviese con la lágrima en la mejilla y me diese el capón y el abrazo que tanto me merezco y que tantas veces me ha perdonado y que deje de compararnos con cosas y con personas que no somos nosotros y deje de intentar entendernos que somos difíciles que somos complicados que no hay vuelta de hoja que no encajamos que no y que no y que no hay manera de sentir amor pero sí de sentir los besos es raro es extraño es imposible de llevar a cabo pero allá vamos como pilotos pioneros en lo que muchos otros intentaron y fracasaron allá vamos a donde van los idiotas que no creen en el futuro abrazados con un cariño que no es para el otro quiere que le cuente el día a día de nuestra historia quiere saber lo que pienso en realidad quizá porque busque lo que quiere encontrar en mí quizá porque aun así desee con todas sus fuerzas no necesitar más de lo que pueda darle o quizá por curiosidad o quizá no quiera nada más que quedar bien conmigo y alimentarme con un te quiero cada semana para no oír mis llantos y mis quejas y pueda hacer su vida como quien se hace pajas limpiándose al final de cada sesión y eso es lo que temo y en lo que me embarco y creo que no es que sea mentira sino que es otra forma de verlo es que no sé si quiero o no quiero esto o si la quiero a ella o sólo quiero a mi idea de ella no sé si me quiere o me usa o me quiere y me usa o me usa creyendo quererme o me quiere creyendo que me usa o todo eso a la inversa pero qué mas da si desde el día que dejé de sentirla para empezar a pensarla su risa perdió en música y ganó en matemáticas perdimos la química y ganamos en fórmulas físicas en el físico del otro y yo siempre queriendo volver al pasado y ella siempre rechazando nuestro futuro por lo que venga discusiones y venga enfados y venga lágrimas solas y almohadas hechas un cristo nada más me gustaría que fuéramos mudos de mente y abiertos de corazón para plantarnos frente a frente y complementar nuestras diferencias fundiéndolas en un beso.

A veces me dicen "háblame de ella", y yo respondo "no sé por dónde empezar... ".

27 agosto 2010

Lava Lamp & Music #6 (Lecciones de circo)

Dejó una sonrisa sobre el banco del parque en el que solíamos vernos,
junto a una púa de guitarra y una nota que decía "rasga con ella hasta llegar al hueso".
Fue antes de saber que de verdad tenía manos para ello, y era cierto,
se sentía bien arrancar melodías a un instrumento, y así hice, pensé:
"Ésta tía lo sabía mucho mejor que yo..."

Era como exprimir un círculo en un triángulo,
yo perdía la esencia, y ella se me clavaba hasta las entrañas.

Esperó durante años el abrazo perfecto,
era como un golpe de viento en una tarde de verano, agradable,
como un escalofrío en una bañera caliente, 
se fue dejándome con la promesa de no cambiar nunca,
un ticket de piscina en mi buzón con las palabras:
"la mejor droga contra la tristeza"

Si, era como lanzar un círculo y un triangulo por una cuesta,
yo siempre tropezaba y me quedaba atrás mientras ella fluía y se marchaba lejos.

Cayó en mis brazos como si fuese del cielo,
vestía siempre de colores, como los arcoiris, 
y sus ojos eran negros, como lo era el cielo de noche.
Creo que no volveré a ser como era entonces, pero,
me enseñó que un beso a tiempo, son mil gritos menos,
y unas cuantas sonrisas más.

Y creo que me he dado cuenta justo a tiempo, 
cada nueva aventura me suena un poco a la anterior
y me tiemblan las piernas pensando que podría haber salido bien
que todos soñamos en el fondo lo mismo, con un poquito más,
y un poquito más cerca, por eso recuerda: no te vayas muy lejos.

Fue como el beso que esperaste durante inviernos,
una vida llena de movimiento y de calles vacías,
de risas con eco y de camas desnudas,
supongo que exigí demasiado, y por eso lo perdí todo,
supongo que se fue buscando libertad, y ahora lo entiendo.

Y era como incrustar un triangulo en un circulo,
apreté demasiado fuerte, y lo rompí.

Llegó con una bolsa de golosinas bajo el brazo,
sabía como el azúcar pero susurraba como el mar,
me contó que no podía confiar en ellos, pero podía confiar en mí,
entonces tiró de mis puntos uno por uno, miró mis entrañas,
chistó la lengua y dijo: "Esto tendrá que deshacerse..."

Y se deshizo.

(Influído por la canción: Missy Higgins - Scar)


Tornarse

Voy a dejar de tenerle miedo a los errores, y de planear futuros.
Dejaré de buscar excusas para cambiar los nombres, y de coincidir cuando quiero decir que no lo acepto.
Dejaré de tragarme insultos como analgésicos y de decir lo siento cuando en realidad es un no me arrepiento.
Hoy olvidaré la mentira como quien se olvida del amigo que nunca fue nuestro.
Hoy volveré desnudo a casa y gritaré desde dentro que basta de esconder las ganas, y basta de contener los egos.

Tiraré a la basura la falsa promesa de vivir el momento para vivir la vida entera.
Me quitaré prejuicios de amores eternos y de caricias sinceras, y el mundo será más triste, pero qué coño, será real.
Y prometo que sudaré como antes o más, y me reiré lo mismo o quizá menos, pero bueno, eso siempre fue igual.
Mediré los te quieros antes de lanzarlos, y no sangraré cuando reboten espinas.
Me tornaré sincero desde éste momento, y volveré a las gracias sin gracia, al correr por correr, al hoy no me apetece porque no quiero, y al mañana será otro día, aunque dios no lo quiera.

No callaré verdades obvias por miedo al desastre, es más, buscaré al desastre para decirle a la cara que siento mucho haberle dado la espalda tanto tiempo, que no sé vivir sin él y que quiero que siga siendo mi maestro, que no le cambiaré por alegrías de juguete, ni por sonrisas de cartón.

No lloraré más silencios en soledad, buscaré hombros. Dejaré de reducir mi vida a una sola persona, y buscaré lo que busque más allá de donde no lo encuentre. Hoy juro quemar mi traje de miedo, y mi bufanda de cobardía, juro hacer las preguntas que me corroan aunque no sean discretas, aunque sobre ellas se alcen exclamaciones, aunque despierten muecas o risas, o simplemente no se entiendan.

Hoy no habrá poesía, amigos, habrá verdades.

23 agosto 2010

A falta de nada

Llegas a casa con los pies aún clavados a un suelo de alquitrán, y lo que menos te apetece es sangrar poesías que acaricien las teclas,
no es momento de vomitar, aunque sientas náuseas,
aunque necesites hacerlo no lo haces, porque no hay fuerzas para empujar esas lágrimas, porque te tiemblan las piernas,
y te ríes de ineptitud ante la tristeza, te alegras -¿te alegras?-
también porque sabes que siempre has tenido la opción de presumir de las cicatrices
como si acabases de salir de una guerra -¿qué guerra?-
como si mañana fuese a ser el día en que te reunirás con tus colegas de siempre
-ya sabes, esos que están tan lejos-
para contarles "yo una vez..." con cara de querer que te escuchen, y sin embargo, no lo hacen.

Te retuerces la espalda sobre una silla giratoria y piensas que quizá no es momento de pensar en esas cosas,
-por supuesto, en ella-
piensas que el cansancio no la echa de menos, y en poco te equivocas,
piensas que se te cerrarrán solos los ojos en los próximos diez minutos de película,
y por eso esperas el instante preciso, el momento perfecto, para decir un te quiero que nadie escuche,
que se lo lleve el aire acondicionado, que se diluya en la oscuridad,
en un susurro que casi es silencio,
en un instante que casi es olvido,
en un presente que ahora es pasado,
porque no hay prisa en el fondo, nunca la hubo,
te acaricias el cuello en gestos que tampoco es que sean tuyos, para aliviar tensiones quizá,
para mentirte una vez más, tal vez.

Echas un ojo a ese entorno que es tu alrededor y ves todas las cosas que son tu vida o que al menos lo fueron,
todo lo que eres tú y no está en ti,
-libros, cuadernos, en fin, objetos-
y un pensamiento pirómano cruza tu mente, prendiendo fuego a todos esos recuerdos que, bueno,
ya poco importan, ¿no?
crees que es hora de hacer las maletas para no ir a ninguna parte, y no miras el móvil porque sabes que aún no te ha llamado nadie,
y con esa seguridad levantas tu culo del asiento,
te asomas a la ventana,
lanzas un grito sordo sin siquiera abrir la boca,
más bien cerrando los ojos,
sientes que era lo que necesitabas, quizá una bofetada de aire fresco en toda la cara,
que hiciese volar todos esos pensamientos suicidas, a los que aún les faltan navajas.

Entonces,
te caes en el suelo de tu cama
que ya podría ser cualquier otra.

Y así, todo lo que podría haber sido esa noche se convierte en un golpe seco de tablas de madera en el suelo,
en un severo ronquido rendido al sueño,
en un suspiro que se mueve a escasos metros por segundo,
en un fundido a negro que dice más que todas las palabras calladas
y en un último arrebato de lucidez piensas que quizá
los besos más sinceros del mundo
se los llevan las almohadas.