"Soy un vampiro, y tras años y años de experiencia aprendí a soportar la luz del sol, los ajos, y las estacas en el corazón."

~Jack Red

30 mayo 2010

Microescenas cotillanas fragmentadas

1ª
Nadie más la haría daño.
Abre una puerta blanca en mitad de la noche.
Mucho viento.
Nunca más volvería.
Y ésa era su casa.

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2ª
Una bala entre la hierba.
No la toques, está caliente.
Mírate, las manos rojas.
Si, es sangre.
Y la hierba es tan mullida...

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3ª
Qué ciegos vamos, es genial.
Hasta el gato se olvidó de caminar.
Tapa ésa luz, Jaime, más penumbra.
Se abre la puerta, degradando a negro.
Aparece el dinero, y se va.

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4ª
Esa pala de juguete era mía, y ésa moneda de cobre.
Mañana será otro día. Quizá muera.
Envidio tantas cosas.
Qué de cánas, mírame.
Y qué de arrugas.

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5ª
Ah, me duele todo, hay lluvia fuera.
Aquí sólo amolhadas.
Calefacción.
Una toalla.
Música, e inspiración.

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6ª
A una la quiero, y la otra me quiere.
Mecerme por éste hilo es peligroso.
Qué dolor causó, y qué dolor siento.
Quizá irme sea lo mas correcto,
"El tiempo todo locura", ya lo decía el viejo.

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7ª
El asfalto me lija los pies, y asciende el dolor.
Mis manos atadas a la trasera de un Mercedes.
Sólo puedo pensar en mis lagrimas, mis huesos rotos, y mis tendones.
Ahora un bache me siega la columna, un rastro de sangre muy largo, qué lejos.
Ahora un charco congelado me empapa de muerte. 

29 mayo 2010

A su manera

Él no se detuvo por nada, aún sufriera
continuos dilemas
de conciencia, a los que nadie más que él se respondiera,
aún en su hogar, hecho de cera, un día más
fuera un día más en su nevera,
cual lata en conserva,
cual vino de madriguera.

Él nunca dejó de amar, aún viera,
continuos golpes del sol sobre las aceras,
los hombres dibujos, en un suelo de piedra,
pinturas rupestres sobre la hierba
hechas de semen y de mierda,
oliendo a canciones muertas
y oliendo a miseria.

Él se aferró a su cordura, huyó de esa tierra,
poblada por seres con alma de guerra,
por uñas sin dedo, por hijos de perra,
desnudos y heridos, cuchillos de sierra,
pobres sin cumbre
no merecen condena,
pues ni la mismísima pena
hace honor a sus nombres.

Pero él contuvo su sangre
en sus venas,
no reventó por frío que el invierno fuera,
cogió un buen impulso, comenzó otra era,
y así un niño aprendió a pensar,
a su manera.

27 mayo 2010

Antesala a la resaca

Resistirse es inútil, lo prometo.

Trago tras trago conciencias me asfixian y muero todos los días ante la rutina del vómito,
por querer averiguar cuántas almas soy capaz de acoger en mis pulmones sin toser,
cuánto miden mis pisadas, y cuántos infartos soy capaz de soportar
antes de mear sangre.

Muchas veces tengo ganas de ver qué tan lejos está el horizonte
cuántos baldosines me contarán los mismos chistes, durante mi carrera desenfrenada
en ésto que podríamos llamar vida.

Cuánto polvo seré capaz de respirar antes de caer rendido
y ponerme a contar cuántos centímetros mide tu espalda
y cuantos besos caben en tus pechos,
como si llevase toda la vida preguntándomelo.

Y a ver cuántos chutes de verdades podré aguantar antes de morirme de mentiroso,
donde queda ése día que nunca llegará, y
hasta qué punto sería capaz de arrancarme viejas alegrías
hasta qué punto sería capaz de creerme las nuevas promesas.

Cuántas eses dibujaré en las aceras y
cuántas de ellas serán merecedoras de ser tus caderas,

Y cuántos espejos me sumarán cuántos años,
cuántas veces me tocará romperlos,
cuántos segundos me restarán latidos,
y cuántos me quedan para disfrutarlos.

Cuántas veces tendré que tirarme a cuántos pozos,
en éste mundo de mierda sin aspirinas de verdad,
que no deja de lanzar compasiones,
para prevenir presagios,
rugidos de mil osos,
devorando nuestros corazones.

26 mayo 2010

El borde de las aceras


"Igual hablando de donde estuvimos poder volver
por las veces que he pensao que no lo vamos a conseguir
y no es miedo pero se le parece tanto,
conozco tan pocas palabras..."

~Silvi-orión

Es todo demasiado extraño, a veces
es como si el tiempo no fuese a terminar de pasar nunca y otras tengo miedo
de que suene el despertador,
de abandonarla ahí, en mis pensamientos, y se pierda,
luego me tocará buscarla en mis maletas,
siempre se esconde ahí por si me voy sin avisar,
y yo la entiendo.
Unas veces hablamos y es como si jamás nos hubiésemos besado, es
primero frustrante,
después divertido, si me doy cuenta
de que sólo somos dos nudos de nervios en la misma habitación, debemos
ayudarnos a ser hilos,
para luego liarnos, o darnos al vino,
al humo,
al colchón, pero siempre
con la intención de quedarnos enredados en el recuerdo, no dejarnos cazar por el olvido,
porque con calma y con paciencia,
acabaremos cayendo bien al destino, o si no dime,
de qué serviría tenerte hoy, si mañana hacemos como que nos hemos perdido,
como si nos hubiésemos ido y aunque así sea, tengamos cojones,
y no soltemos nuestras esperanzas,
para así conservar nuestras ilusiones.
No persigas mi coche el día que marche,
dejaré un rastro de lágrimas, así que no tengas prisa
llegado el momento desharé el camino, cada risa,
y cada bache,
y ese día se merecerá mi primera cruz en el calendario, como orgulloso,
de que hayan pasado los días, de poder trepar por tus cornisas,
entrar por tu ventana y despertarte como nunca antes nadie lo hizo,
con el regalo que jamás nos hemos hecho porque ya nos teníamos,
con promesas de vuelta cumplidas
y por tanto, con sonrisas.
Equivocarse es muy fácil, pero enamorarse más aún,
y ya no sé si he cometido un error al seguirte,
o simplemente he seguido abrazándote de broma,
para decirte en serio lo mucho que fuera a extrañarte.
Y puede que tengamos que hacer arder los parques,
y buscarnos otras hogueras más calientes,
guardaré un poco de ceniza en mis bolsillos, donde guardo también mis deseos,
me sacaré de la manga una nueva cerilla, y juraré,
que no la usaré nunca más como excusa para recordarte.
En ocasiones como ésta, entiendo a los pirómanos.
Y nadie vendrá a darnos la razón, todos los techos se llenarán de sogas
tendremos que robarnos las fotos en las carteras,
aprender a ahorcarnos,
y a caminar por el borde de las aceras.
Pero ése será otro día,
hoy es cuando te sellaré los labios con un dedo, y te diré
que la palabra "imposible"
es sólo una falta de ortografía.