"Soy un vampiro, y tras años y años de experiencia aprendí a soportar la luz del sol, los ajos, y las estacas en el corazón."

~Jack Red

08 julio 2015

Lava Lamp & Music 10 (Labyrinth of Wrinch)

Fields of dust
Bloody waves all around
Space as dark as fear
And I am here


Free, I won't be

I am so far, lost in this land
Prisoner of this unknown place
I can't return


Im waiting for you
In the cold white snow
Freeze on my hands
And I am here


I dream of you
And you breathe on my nape
I miss your smile and your wrinkled hands
Will I ever be alone


Please don't cry
Cause my fate is now drawn
I want you to forget my name
Farewell, farewell...


Where are you ?
My dearest, I feel betrayed
Why don't you answer me ?
Without you I can't live...

29 noviembre 2014

Auto II

Muchas veces me pregunto si de verdad es tan difícil gustar a alguien. Es una cosa tan injusta, las personas que no somos muy agraciadas no tenemos el comodín de la cara bonita para causar buenas primeras impresiones al instante, más bien tendemos a causar el efecto contrario. Nos vemos obligados por necesidad, a desarrollar nuestra personalidad de una forma que resulte agradable a la gente, pero muchas veces ser una buena persona, simpática e ingeniosa no basta. Nos condenan a pulir y embellecer nuestros interiores para suplir las carencias. 

Muchas veces la falta de belleza es pecado, y es tan injusto. La gente juzga con menos severidad a los guapos, pueden ser unos puros imbéciles desalmados, que será en verdad difícil no perdonar sus defectos. En cambio a medida que desciendes en la escala de la belleza el juicio sí se torna más severo, pues ya has dejado claro que por fuera no hay mucho donde escudarse. Buscarán dentro de ti la comodidad y no tendrán piedad si notan el guisante bajo las mantas, o si por desgracias y vicisitudes de la vida entra el frío por alguna de esas grietas que tras todos estos años es imposible no tener.

Todo esto nos hace tan susceptibles a los pequeños gestos de nuestros interlocutores. Perfeccionamos un sexto sentido que analiza cada mirada y cada palabra, cada falsedad, una suerte de intuición que nos informa sobre lo que esa persona piensa y siente, y a veces resulta tan obvio que no gustamos, que simplemente nos resignamos y aceptamos una vez más la derrota, a la sombra de las victorias de otros. Nos vamos, despacito y sin hacer ruido, para no molestar.

Todo esto me hace cuestionar cosas como la felicidad. ¿Qué es y en qué consiste? ¿Es tan importante ver lo que no se puede sentir? ¿Presumir lo que no te alimenta? A medida que uno crece, aprende a sacrificar fachadas a cambio de calor, tapices a cambio de luz, estilo a cambio de comodidad. Pero aún es sorprendente como tantos siguen asumiendo la calidad conforme al precio, y no a la inversa. Supongo que por mucho que se diga al respecto, al final lo que primero se paga es el diseño. 

11 octubre 2014

Sometimes i need a circus

A veces siento que mis pensamientos son un enorme océano de una sustancia blanca y nacarada, una especie de semen, o ruido blanco, y los conceptos emergen de él como una lejana y vieja señal de radio incomprensible y grave. A veces siento que mis pensamientos son tan fútiles como eso, una onda de radio que ha atravesado el universo entero para acabar chocando contra mi cerebro en un microscópico espectáculo de fuegos artificiales de bajo presupuesto.

Si encendiese el televisor y marcase un canal diferente, uno de esos que no se pueden escribir con números, con ninguna tecla del mando a distancia, casi seguro vería mis pensamientos retransmitidos en directo, esa orgía de puntos blancos y negros que chillan desde el infinito. Suelo hacerme incómodas preguntas acerca de la realidad, y sólo cuando permanezco despierto mucho tiempo, el tiempo suficiente para que la química de mi cerebro cambie, entonces, y sólo entonces, es cuando esa distorsionada voz que hace vibrar la líquida superficie de mis pensamientos se hace más clara.

Nunca responde ni enseña, es solo un eco, una señal de auxilio perdida, el último estertor de alguna antigua civilización precursora, unas palabras ya desgastadas a fuerza de haber sido infinitamente repetidas, sonando casi a oración alienígena, o a llanto animal.

Miro ese lugar donde acaban mis dedos, ese punto concreto del espacio y del tiempo, y creo que soy capaz de extenderlos un poco más allá de lo que me permite mi cuerpo, intento empezar a salirme por ahí, como pretendiendo despegarme de la carne que me encierra, y a veces creo lograr sentir el tacto de las cosas que no toco, acariciarle la nuca a alguna muchacha que camine cerca de mí. Puede que me recree en esas ilusiones durante demasiado tiempo.

A veces me da la sensación de que todo lo que sé lo llevo atado con hilos a mis tobillos, y al caminar esas certezas se desmenuzan contra el asfalto tras de mí, se resquebrajan y se despellejan quedando inservibles y sangrando mentiras por todas sus heridas.

Necesito hallar el modo de responder, quizá cuando consiga enviar el S.O.S. me de cuenta de que fui yo el autor de aquella señal de radio, en un momento y lugar muy diferentes, muy lejos en todas direcciones.

23 septiembre 2014

Borradores III

SIN TÍTULO - (11/08/2013)

Cada día que pasa es mas difícil, más duro, hay mas trabajo, más calor, más ganas de irme, pero sobre todo crece un fuerte nudo en mi pecho cada vez que hebra a hebra te pierdo, con cada signo de indiferencia, con cada ausencia mal disfrazada.

Escribo esto en un privado de Tuenti, porque imagino dentro de poco será el único modo que tendré de poder decirte algo un poco más extenso que un saludo, antes de que cierres el telón de la distancia entre nosotros.

Escribo, porque hoy me he permitido el pequeño lujo de estar triste, porque creo que me sobran motivos para ello, y porque a pesar de todo eres la única persona que podría llegar a entenderlo, y espero que algún día, si te aburres lo suficiente, te pares a leer esto, que no es más que un autorretrato de sentimientos, no un juicio, ni mucho menos una petición.

No le tengo miedo a la tristeza, ni al futuro. Retahílas de decepciones me han hecho amigo de los malos humos, las desesperanzas y las lágrimas. Me hace gracia que digas que me proteges del daño al no contarme qué sientes, mientras claramente te alejas día a día. Es una mentira similar a la del medico que antes de clavar la aguja asegura que no dolerá.

Tú sabes todo esto, no solo eres preciosa, también eres inteligente. Sabes que el silencio duele más que la verdad, sabes que lo que pasa no es que hayas caído en la rutina, sino que me has sacado de ella.

Rutina [...]

Así que sólo puedo esperar mientras poco a poco me conviertes en un sonidito de móvil que de vez en cuando grita que te echa de menos, y al que cada vez prestas menos atención.

Esperar mientras esta relación se comprime hasta convertirse en un punto tan pequeño, que de a poco se lo lleve un suspiro.

Esperar estos interminables 20 días a que con suerte, Septiembre tenga la última palabra, y hable en favor de ambos.

Pero hasta entonces no me quedan mas cojones que vivir con el corazón en un puño, la esperanza en otro, con la preocupación y la tristeza de ir a perderte en breves, o incluso de haberte perdido ya.



SIN TÍTULO - (28/06/2013)

Seguramente hagan falta siete vidas para escribir tres poesías,
escucho en ellas llorar a mis maestros y algo en mí se revuelve,
mis historias, mil kilómetros y días después de sus muertes,
consiguen que llore con ellos mi pérdida a través de la suya.



SIN TÍTULO - (01/04/2013)

El cenicero se encontraba en lugar incorrecto, lo cual obligaba a mi mano a moverse de forma ortopédica a cada cierto tiempo. En cambio, el flexo se encontraba en su pedestal de madera, su lugar predilecto, mi mesita.



SIN TÍTULO - (19/03/2013)

Los consejos son una forma de nostalgia.