Belleza es lo que mi cabeza responde a la pregunta de dónde está ella pues lloviendo sus carcajadas en la felicidad de algún otro al otro lado de esta ciudad casi muerta ya enterrada por la fuerza de sus propias pisadas hace ya un tiempo que la conocí y me hizo volar en sus palabras y tropezarme en mis nervios y para qué me digo para qué sigo insistiendo en frustrar más esta agonía para qué si nunca va a ser mía y todo quedará en ese desasosiego de despertar de un buen sueño soñé soñé con ella y que estaba aquí pero por desgracia a la realidad esa grandísima zorra no le gusta mi sonrisa y se devana en presentarme a sus imposibles ángeles mientras yo saboreo sus dulces fragancias a medida que pasan a mi lado alejándose para siempre oh joder y dirás pues lánzate a por ellas y yo me reiré porque no hago más que deambular entre diamantes y azaleas palpando lo que me dejan y no de verdad que no hay manera de reconciliar mi hambre de amor con sus pequeños deseos en concreto el suyo el de ella mi espíritu de los veranos pasados que viene a verme de nuevo no sé si para ver qué tal ando o qué tal miento si aun siento o si quiero jugar no lo sé pero ahí está y yo me muero de ganas de decirle te amo bueno me gustas bueno tampoco más bien me interesas o mejor diría que me llamas la atención un tilín que provocas en este ajado corazón mas bien una tenue intuición de depredador un instinto un dejavú joder no me hagas caso divago deliro pero no por nada estoy ahora aquí contándole mis penas a una arrogante pantalla que se las da de terapeuta y que no sabe nada de tu piel tu piel suave que ni siquiera rocé pero siento su tacto en mi retinas mientras recorro todos esos kilómetros de armonía con mi mirada mientras se mueren de celos mis manos y de ganas mi corazón por reinventar el amor bajo unas sábanas y gemirle el mejor de los réquiems a la soledad pero si estoy aquí no es por éxito créeme es por derrota es por resignación por desidia porque aprendí a endurecer la piel antes de recibir una herida y sin embargo idiota de mi le dedico su propia capilla en éste templo de las desesperanzas en este listado de deseos frustrados y se lo dedico sin una sola pausa ni una coma ni un punto que la detengan porque así entró ella y así saldrá de mi vida tan fugaz tan rápida tan cruel y tan bella no merece distracción ni tregua y no le ofreceré distancia desde la que arrepentir un suspiro así que cerraré aquí esta retahíla de emociones esta cascada de sangre del alma alegando como último punto de este ineficaz corolario que por cada sonrisa que imagino en su rosto hay un beso que muere en mis labios.
"Soy un vampiro, y tras años y años de experiencia aprendí a soportar la luz del sol, los ajos, y las estacas en el corazón."
~Jack Red
09 enero 2014
26 diciembre 2013
Auto I
Nunca me sienta demasiado bien asomarme al ghetto de almas en el que me crié, quizá por ser un pequeño universo a parte cuyo lenguaje y costumbres jamás entendí, o quizá tenga que ver mucho todo aquel injusto acoso de instituto. Sin entrar en detalles, podríamos decir que éste lugar se ganó a pulso el título de mi pequeño jardín de las pesadillas, y aunque con los años y la perspectiva uno ha aprendido a perder la mayor parte del miedo, ninguna herida (y menos su fue forjada desde la infancia) se cierra del todo, e inconscientemente, con cada intromisión en estas tierras mi mente construye toda una fortaleza y si viste con la más fuerte de las armaduras, preparándose para recibir toda esa andanada de hostilidad. Es posible que mi cerebro haya levantado un esquivo muro de distancia entre ésa gente y yo, bloqueando mi voz y movimientos, minando mi coraje, todo por un miedo infantil a los monstruos —ésta vez reales— que acechan en las calles de esta recóndita población, y por eso, acarreando todas esas inseguridades, mis movimientos se tornan torpes, mis palabras débiles, mis pensamientos y mis reflejos lentos, nada más pisar estos suelos.
En lo que no puedo evitar pensar es en la irónica gracia que tiene el hecho de que sean éstos mismos defectos psicosomáticos los que provocan tales reacciones en los individuos a los que aquí enfrento. Es bien sabido que en los pequeños núcleos de población los círculos sociales tienden a ser de un carácter más territorial, hostil, intransigente y obtuso, y de forma instintiva —como si de memoria genética se tratase— atacan sin piedad a aquellos individuos más débiles, tomándolo como objeto de burla y saco de arena, quizá para reafirmar una supuesta posición dominante, o quizá por bruta ignorancia animal. Es por esto que, posiblemente, esa forma psicológica de defensa que mi mente se ha esforzado tanto en desarrollar sea precisamente lo que me convierta en un cebo para toda esa agresividad, creando así un bucle de acoso e introversión consecuente que genera más acoso, un círculo vicioso que únicamente podría romperse en el momento que me librase de las pesadas cadenas del pasado, y demostrase públicamente el ingenio y la desenvoltura que en verdad poseo.
De todos modos, hablando de esto último, he de decir que todo el ying que significaron mi infancia y pre-adolescencia, toda aquella destrucción del ego y aniquilación de la autoestima fue lo que impulsó mi necesidad de huida, lo que alentó mi éxodo, siendo así este pequeño infierno el precursor a la par que artífice de todo el yang posterior, el cual me ofreció la posibilidad de empezar, literalmente, una nueva vida libre de prejuicios y llena de oportunidades, otorgándome así los mejores años de mi vida en algún tipo de compensación kármica. Por todo esto no guardo en absoluto rencor a aquellos que pretendieron martirizarme, y sepan que, a pesar de que aún puedo percibir la sorna en los comentarios, las miradas indiscretas, la tenue agresividad y la irónica condescendencia, jamás tendré para ellos otra cosa que no sea una sonrisa.
03 octubre 2013
M Tlla zul
Estaba sentado en un banco de tela y espuma, en el borde de un abismo cualquiera,
observando la ciudad de las oportunidades y las estrellas, y ella estaba a mi lado.
Su sonrisa, como un rayo que atraviesa la tormenta, se fulminó entera en mi mente,
grabó en mi recuerdo un instante, aquel día, en aquel balcón.
Amé sobre todas las cosas aquellos juegos de los que me hizo rehén,
amé increíblemente la inseguridad que me ofrecía, sus dudas y mis deudas,
la amé tanto...
Aún recuerdo el momento justo en que su rostro se moldeó en mis retinas,
en que su aroma atravesó mi alma como un ejército solemne,
en que compartimos una catástrofe de sentimientos poniéndole nombres a las estrellas.
Si escribo esto hoy es porque sólo una canción lograría batearme tan atrás,
porque te hiciste un sitio entre toda esta música, y ésta ha vuelto a recordarme que estuviste ahí.
Si te soy sincero, llevo descamándome poco a poco desde poco después de aquello,
lo he perdido todo ya varias veces, hasta la poesía,
aún me visita a veces pero
no te asustes si te digo que todos los colores que creo percibir se quedaron en aquellos días,
ni si te confieso que guardo como tesoros unos pocas bromas en papeles clavados a un tablón.
No llegarás a entenderlo, pero hay una lágrima a punto de cometer suicidio en mi párpado izquierdo,
y en esa cristalina superficie aun veo reflejados tus ojos mintiéndome ese amor de una forma tan piadosa, tan tierna,
eramos niños,
o quizá el niño era yo, y es por eso que me vengo derrumbando en tonterías y borracheras,
como una pataleta que no pasará,
una espinita,
nimia y ridicula,
pero no menos importante.
"Tu guitarra,
suena tan dulce y clara,
pero no estas ahí realmente,
es solo la radio..."
30 agosto 2013
Vencidos por nada
Me rindo.
Me olvidé los dedos ágiles en el armario de otro corazón,
por eso perdonad si erro en las divagaciones.
La nada, antes pocas veces me había enfrentado a ella,
no era más que un mal sueño, una risa entre colegas,
hoy llamó a mi puerta y me escupió sus puñaladas,
se hizo ver tan invencible como vana,
el arma más poderosa de lo absurdo,
la nada.
Nos está ganando en un pulso de ignorancia,
destruye los cimientos de lo bello a carcajadas,
la impotencia que siento es tan inmensa,
cuando nada, maldita,
se carga el amor que ladrillo a ladrillo hemos construido para nosotros.
No ha habido engaño alguno que protagonizase la catástrofe,
no ha habido augurio de duda,
ni palabra mal dicha,
ni desconfianzas,
ni pobrezas,
ni siquiera un madito error fue cometido, y sin embargo, qué gracia,
a falta de motivos,
nada
se encargo de destruir éste pequeño proyecto,
que no era sino un destino
contigo.
Es como luchar contra el aire,
lo siento tan inevitable,
que lo único que queda en pie de mi es el orgullo,
pues la razón asumió el fin hace tiempo,
el corazón lleva un mes y medio intentando recomponer sus pedazos,
y la venganza que se me fragua por dentro,
no será vertida nunca sobre los ojos del culpable,
pues este no es ni más ni menos
que nada.
Como la ultima brazada de alguien que se ahoga,
dejo escapar dos burbujas de mis labios,
y si te dignas a acercar la oreja a la superficie de éste océano de tristeza,
cuando emerjan podrás oír a mis dos últimos latidos susurrar
me rindo.
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