"Soy un vampiro, y tras años y años de experiencia aprendí a soportar la luz del sol, los ajos, y las estacas en el corazón."

~Jack Red

18 febrero 2014

Your smile is a rifle

Siento un hueco dolor cuando veo morir día a día al calendario.

Le araño el amor a la noche como alimentándome de virutas,
como escarbando en el deseo para encontrar qué se yo ahí enterrado,
pongo a arder mis esperanzas para calentar las frías manos
que ciegas y rotas en el vacío te dibujan.

Despedazo cada una de mis memorias en busca de un buen mástil al que atarme,
para evitar naufragar de nuevo en las lágrimas,
y que tus palabras como sirenas vengan a prometerme la muerte,
colgándome del cuello la medalla de una nueva pérdida.

Un diablo de soledad viene a visitarme cada madrugada,
a ofrecerme una copa de congoja y derrota,
a veces me santigua en alcohol y me acaricia las nostalgias,
y tras ello se marcha, dejando a su paso el rastro de mis propias pisadas.

Me resquebrajo en cristales por dentro
cada vez que hago el torpe intento de negarte.

11 febrero 2014

Aguja en el pajar

Tras aquel error en potencia sobrevino una suerte de casualidad que resultó grata para ambos, puede que por aquello de querer tomar la iniciativa tantas veces sin éxito, por una avalancha de ganas y curiosidad —no solo suyas, nuestras, de todos—, o por haber forzado al destino a punta de pistola para que se manifestase. Quizá por ello fue que éstas dos personas decidieran, por una vez en su vida, abandonar la norma y volcarse en la suerte, un poco juego un poco en serio, vendiéndose a ese diablo de los amores imposibles del que tanto se habían esforzado en huir escondiéndose entre las lagrimas de otros ojos, entre el cabello de la desidia o tras los labios de un maniquí. Probablemente sea por eso mismo que estén ahora tan locos y ciegos pensando que han logrado desafiar a los ceños y a las preguntas, creyéndose vencedores del juego inventado de las sonrisas, y no se dan cuenta de lo verdaderamente solos que se encuentran tras la ilusión. ¿Se seguirán mirando a través del vidrio roto, o quizá lo rompan del todo y se enfrenten al irrefutable juicio de un futuro inclemente? ¿Lograrán su incierto propósito, o volverá la tristeza a inundarles los párpados y a secarles el corazón? Lo único que está realmente claro es que aún es demasiado pronto para adelantar acontecimientos, y la suerte, como ellos bien saben, solo sonríe a los que la olvidan.

3/2/14

05 febrero 2014

Alétheia

Hay una persona ahí fuera,
capaz de coger sus rutinas y hacer con ellas sonrisas.

Me gustaría verla volar sobre todas las tristezas que la acechan, como el ángel que sé que es,
ver cómo vuelve a darle la vuelta al tablero para mostrar todas sus bazas, 
y que de nuevo me deje elegir con cuál echarla infinitamente de menos.

Oír de nuevo su presencia para ver el calor de sus palabras, 
que vuelva cada noche a calentar mi corazón desde su cama,
a escuchar las tonterías con las que creo animarla, a inventar teatros,
a callar silencios con los dedos,
a pretender desconocernos.

Finjo que existo bastante poco para no desbordarme en intentos,
porque sé que el orgullo es su escudo, y no lo rompe la fuerza,
sino el afecto,
finjo que no me rasco como un niño las ausencias
para no desencadenar un delirio,
para que paso a paso pierda el miedo a mis lluvias,
y pueda yo bañarme en sus ríos.

Quizá cometo un fiero error al hacer malabares con sus inseguridades,
o puede que me esté ganando a fuerza de estupidez el destierro,
al jugar a ser un fragmento de su vida fuera del rompecabezas
cuando solo soy un ruido en un rincón de su espejo negro.

Sin embargo, aunque ni siquiera el tiempo esté a favor de esta insignificante cruzada,
voy a lanzarme de nuevo a la cama de sus rizos,
a dejarme atrapar por sus lejanos 
labios que susurran vida en cada media luna que dibujan
y abandonarme a la estática búsqueda de su mirada 
en un sueño que
por más que lo amarre
siento que se me escapa.

09 enero 2014

Aquel raudo paraíso, la risa del zar Zeta (Comer Comas IX)

Belleza es lo que mi cabeza responde a la pregunta de dónde está ella pues lloviendo sus carcajadas en la felicidad de algún otro al otro lado de esta ciudad casi muerta ya enterrada por la fuerza de sus propias pisadas hace ya un tiempo que la conocí y me hizo volar en sus palabras y tropezarme en mis nervios y para qué me digo para qué sigo insistiendo en frustrar más esta agonía para qué si nunca va a ser mía y todo quedará en ese desasosiego de despertar de un buen sueño soñé soñé con ella  y que estaba aquí pero por desgracia a la realidad esa grandísima zorra no le gusta mi sonrisa y se devana en presentarme a sus imposibles ángeles mientras yo saboreo sus dulces fragancias a medida que pasan a mi lado alejándose para siempre oh joder y dirás pues lánzate a por ellas y yo me reiré porque no hago más que deambular entre diamantes y azaleas palpando lo que me dejan y no de verdad que no hay manera de reconciliar mi hambre de amor con sus pequeños deseos en concreto el suyo el de ella mi espíritu de los veranos pasados que viene a verme de nuevo no sé si para ver qué tal ando o qué tal miento si aun siento o si quiero jugar no lo sé pero ahí está y yo me muero de ganas de decirle te amo bueno me gustas bueno tampoco más bien me interesas o mejor diría que me llamas la atención un tilín que provocas en este ajado corazón mas bien una tenue intuición de depredador un instinto un dejavú joder no me hagas caso divago deliro pero no por nada estoy ahora aquí contándole mis penas a una arrogante pantalla que se las da de terapeuta y que no sabe nada de tu piel tu piel suave que ni siquiera rocé pero siento su tacto en mi retinas mientras recorro todos esos kilómetros de armonía con mi mirada mientras se mueren de celos mis manos y de ganas mi corazón por reinventar el amor bajo unas sábanas y gemirle el mejor de los réquiems a la soledad pero si estoy aquí no es por éxito créeme es por derrota es por resignación por desidia porque aprendí a endurecer la piel antes de recibir una herida y sin embargo idiota de mi le dedico su propia capilla en éste templo de las desesperanzas en este listado de deseos frustrados y se lo dedico sin una sola pausa ni una coma ni un punto que la detengan porque así entró ella y así saldrá de mi vida tan fugaz tan rápida tan cruel y tan bella no merece distracción ni tregua y no le ofreceré distancia desde la que arrepentir un suspiro así que cerraré aquí esta retahíla de emociones esta cascada de sangre del alma alegando como último punto de este ineficaz corolario que por cada sonrisa que imagino en su rosto hay un beso que muere en mis labios.