"Soy un vampiro, y tras años y años de experiencia aprendí a soportar la luz del sol, los ajos, y las estacas en el corazón."

~Jack Red

01 agosto 2021

Al amor, o lo que sea

Busco que mis palabras no sean ruido vacío, 
que no pierdan su llama por culpa del frío,
me marcho frustrado si sé que estoy lejos, 
y busco mi sitio cuando regreso, 
y no, 
no hay voz que me llame en ningún corazón,
soy sólo un recuerdo penoso, callado y herido
que llora en la esquina de su habitación,
y eso que yo,
que hice canción y poema de su importancia,
que le hice de abrigo y calmé sus ansias,
me abandona a su olvido, me quema, me cambia,
por una mentira piadosa en mi lápida.

Me sorbió la vida y con ella hace magia,
se enciende en aquél que se bañe en su gracia,
le di tanto y todo, a cambio de nada, 
y ahora de lejos me da la patada.

Ya no sé quién es, se escondió tras su piel,
no se si me quiere ver, 
o si quiere aunque sea verme de pie,
me da gracias,
me dice "soy fiel" y después se marcha,
y me quedo esperando por si me salva.

De qué me sorprendo,
si siempre fue así en este baile de lerdos,
si recé al amor con una fe ciega,
y mientras me besa se va y me degüella.

¿Dónde está?
que huye de mi cada vez que lo encuentro,
que juega conmigo cual niño pequeño,
maduro y aprendo, teorizo y pulo mi técnica
pero luego hablo y no escucho réplica,
y si, 
soy un quejica, 
me pudro pensando en lo que se me quita,
si fuera la ropa no habría súplica,
pero sin embargo se lleva mi música.

Son tantos los años rendido a su idea,
los barcos hundidos entre sus mareas,
las noches en vela buscando sus huellas,
por ver si aún poseo el calor de su hoguera.

El resto de cosas son solo piel muerta,
vestigios y premios de antiguas reyertas,
yo lo que busco es que llame a mi puerta,
sonría al verme y me diga "aquí estás"

Pero ya me he comprado cincuenta relojes,
y sus manecillas sentencian a voces,
todas las horas que paso en el trance
de recrearme en la piel que rocé.

Peino mis canas y no me hago daño,
al menos no tanto,
no sé vivir sin el peso que lastro,
y morir sin abrazos se me hace largo,
tedioso,
nací en un destello del cosmos,
para regalar hasta mi último átomo,
qué pena el deseo de ser de otros brazos,
y que ser sólo mío me dé tanto asco.

"Sigue",
me digo cuando acaba el llanto,
me enfundo la ropa de no sé cuándo,
salir a la calle a mecer la rutina,
a ganar dinero, a sumarme al tráfico.

No sé qué pretende mi estúpida queja,
mi mente me deja perderme en sus rejas,
empieza a rajar y se lía la madeja,
me moja en el jugo de su malestar.

Yo sé que el cielo un día escampará,
sé que aún hay tiempo para mejorar,
sé que aunque daña, la luz que me baña no engaña,
y que todo llegará.

08 mayo 2020

Anhelos

No puedo soñar sino en convertirme en vapor, en un incendio de amor, y quizá ese sea el problema. Llevaba dentro una sequía que se había vuelto insaciable, pero llegó ella a regarla con sus palabras, y yo me bebí todas y cada una de ellas agarrándome con fuerza al suelo que nos sostenía, como si por fin tuviera respuestas.

Pero no me salvó. 

No me salvó porque no había nada de qué salvarme. Siempre ha sido igual, soy aquel que se asoma a los pozos a tender la mano a quien está dentro, y cuando caigo dentro de uno, soy el que trepa por las paredes porque sé que nadie vendrá a tendérmela a mí. 

Pero no me salvo.

No me salvo porque yo también ardo, exploto, me encojo y desaparezco. Porque en mi interior hay un fuego que ha quemado más que alas, y unas tormentas asfixiantes, y unos vientos despiadados, que me está llevando la vida tratar de entender. 

Y de eso no puedo salvarla.

No puedo salvarla porque ella lo hará sola, en silencio, sin decírselo a nadie. Siempre ha sido igual, es aquella que sin ayuda trepó por las paredes del pozo más profundo y salió, y cuando se encuentra a punto de caer en otro, lo cubre de hormigón y ladrillo, antes de seguir su camino.

Y así se salvará.

Se salvará del destino y sus macabros planes, se salvará del hombre y sus cadenas, se salvará del hambre y su yugo, y se salvará de las sombras que le persiguen, y de las pesadillas que le ahogan. Se salvará de la infelicidad acechante, de la falta de pasión. Se salvará del mundo y su absurda geografía, se salvará de sí misma. Se salvará de mí.

25 mayo 2019

Fade Out

Quizá quiero sonar en la radio de tu cabeza mucho más de lo que estás dispuesta a encenderla,
pero dime quién de nosotros no cae constantemente hacia manos que nos esquivan
mientras contamos con los dedos del alma cicatrices,
y nos acariciamos los costados con el cariño que nadie nos da,
cuántos susurros desperdiciados,
regalados a un silencio orgulloso de su victoria,
cuántas veces abrir los ojos significa más abandonar un sueño
que despertar.

Puedes verlo entre canción y canción, 
en el metro, en la carretera,
cuando el guía de tus emociones suelta la correa,
y te preguntas cuándo dejarás de buscar encontrar,
en esa intimidad que nos hace débiles y humanos,
y que es la misma que enciende al amor
tan temido e inevitable,
lanzando sus arpones a unos ojos que no nos miran,
y terminan hiriéndonos de autocompasión.

Siempre hay algo profundamente bello en la certeza de la ausencia, 
en saber que si la hoguera calienta, se apaga,
en buscar la leña, en quemar lo que no sirve,
ir añadiendo combustible,
y al final 
cenizas.

Supongo que cada uno tiene su momento, y lo bonito es coincidir,
qué se yo, el mundo es tan complicado, exige tanto,
y yo sólo quiero ser libre, 
y a veces soy la jaula,
entonces trato de salir volando entre los barrotes
buscando agua,
pero el ánimo no me alcanza para viajes largos 
y vuelvo a abrir los ojos.

17 mayo 2019

La culpa es suya

La culpa es suya, solo suya. Tendría que saber que me encanta la gente que pregunta cosas. Casi nadie pregunta nada porque está demasiado ocupado exhibiéndose: El narcisismo se comió a la curiosidad. Pero ella, lejos de lo acostumbrado, se presentó como un oasis y me preguntó, me hizo esas preguntas, quiso —quiero creer— conocerme, y ahora yo no soy capaz de detener esta reacción en cadena, esta espiral de pensamientos que me invitan a contarle todo, a hacer de su curiosidad la razón y motivo últimas de mi existencia, a buscarla sin criterio, sin lógica. La culpa es suya.

De haber sido de otra forma, quizá habría visto antes sus taras, las formas que tiene de evadirse de la realidad, de no mirar a los ojos, de perderse en sus propias fantasías, estaría tan lejos de su isla que no me preocuparía de buscar su orilla. Sus carencias serían tan áridas, tan imperdonables que la desterraría al instante de cualquier futuro posible, porque así soy yo, estúpido y visceral, experto en tirar piedras a mi propio tejado, en tropezarme con mis obstáculos, en hacerme la zancadilla. Huiría de sus silencios, infravaloraría sus miradas, ignoraría sus suspiros, odiaría incluso el temblor de su voz aún si con ella me llamase. 

Pero la culpa es suya, sonrió en el momento en que yo miraba, y ahora quiero aprenderme la tabla de multiplicar de sus taras, con melodía incluida. Quiero que me lleve allá donde esté cuando no está aquí. Quiero mirar lo que sea que vea cuando ve a través de mí, cabalgar sus sueños, otear el horizonte de su piel. Quiero construir sobre el yermo de lo que le falta, perdonarle incluso que me mate, porque hice de su felicidad mi destino, porque así soy yo, estúpido y visceral, experto en empezar la casa por el tejado, en sobrevolar infiernos, en reírme de mis desgracias. Viviría en lo más profundo de sus abrazos, me vestiría en sus pupilas, respiraría su aliento, y amaría incluso los grilletes con los que me encadene a su pasado. Por su culpa.

Se cansará de mí, y de mi silenciosa insistencia. De mis etéreos deseos, de la incomprensible bondad que le ofrezca, del caos que me domina y eleva su imagen, de los paraísos que construyo en su nombre, de la responsabilidad de reírme los chistes, de la distracción de mis manos sobre su nuca, del duelo de preguntas que buscan el camino más corto a sus labios, de la impaciencia lejana, de la incertidumbre silente, de formarme como una tormenta sobre su rutina. Se cansará, y querrá irse lejos del terremoto que traigo atado a los pies, de la soledad que arrastro como condena por mis errores, de la ignorancia o de la vejez que se me atribuya, en definitiva, de mí.

Y la culpa es, y siempre será suya.

29 julio 2018

Metáfora en miniatura

Hay cosas que no se piensan cuando estás a punto de lanzarte al vacío de la soledad,
por ejemplo,
que abajo está el asfalto.

Esperas con ansias que tras el duro trayecto hacia la cara más oscura de la libertad
te esperen las maravillas a las que creías haber renunciado,
pero lo que no piensas, es en cuánto de ti va a quedarse arriba, en ese globo aerostático,
claustrofóbico, angosto, hecho a la medida de tu piel,
y siempre es más de lo que esperabas.

Es ahora, en caída libre, cegado por una ambición irreal, 
y con el ruido ensordecedor del viento apremiante,
cuando uno se lleva la mano al pecho buscando desplegar su paracaídas,
y entiende que no lo lleva puesto.

18 junio 2018

Lava Lamp & Music 12 (Hopeless)

Antes de que caer en la rutina de olvido que tan bien nos conoce
deja que te tienda el otro cabo para que estar lejos nunca sea un error
porque puedo errar, pero nunca diré nada que no sienta,
puedo jugar a retorcer la verdad, a pescarte sonrisas con el ingenio que no tengo,
puedo incluso hacerte daño aunque no quiera,
es una de las cosas que tardé quizá demasiado en aprender,
cuando el amor se hizo polvo y el silencio sonó tras la última risa.

Podría hacer una larga lista de deseos frustrados que he dejado de pedir,
de miedos estúpidos que jamás lograré superar,
pero prefiero simplemente dejar las huellas en el camino,
como pruebas inconclusas de que estuve,
de que también llevé con orgullo arañazos y cardenales,
de que con lágrimas y sudor alimenté la tierra,
de que alcé mi mano a las estrellas, y amé,
y fui rey en un cenicero, y esclavo entre unas piernas,
aunque a veces la existencia sepa a destierro y a huida,
y las hojas cubran mis pasos, volviéndome casi transparente,
como un recuerdo proyectado en unos ojos dormidos.

Sentirse vivo, sentirse morir,
seductor baile en un tiempo que no pedí,
a poner las manos delante aprendes después,
así como a abrir los ojos en las escenas fuertes,
los abrazos inocentes y el posterior pecado de echar de menos,
la lucha diaria por sentirte digno de algo mejor,
esperando acaso merecerlo,
los kilómetros de sonrisas a tu espalda,
la espalda que nunca recorrerás con tus dedos,
los dedos que te acariciaron, resolviendo ecuaciones en tu cuerpo.

Y aquí estoy de nuevo, como otro dijo,
poniéndome mi desnudez de abrigo,
con una mochila que no esconde sus tropiezos,
y la lengua hecha un nudo de clichés,
sonriendo en señal de protesta
a un mundo que parece doblarse sólo a la altura de algunas caderas,
gritando palabras que aspiran a convertirse en vino,
para quizá algún día poder bajar por su garganta,
y con suerte tocarle el corazón.


14 febrero 2018

Casi veintiséis

Casi veintiséis y me pudro en vejeces. Froto mis pies enfundados en calcetines al son de un gesto de dudas, casi las tres y la cara aún más larga que cuando me levanté. Empiezo a sobrepasar en edad a mis ídolos, y me duele perder el tiempo en completar los rotos de otros. No es tan fácil decir que no a una sonrisa, quizá me alimenta demasiado su felicidad, quizá mi droga es su aceptación. Quiero salir, quiero irme. Cuanto más nado en esta pecera más estrechas me parecen sus paredes, y termino por perderme más en mi conformidad que en sus distancias.

¿Que qué quiero? Quiero una bici, y una playa, y un fin de semana, quiero amigos, y la chica que me prometa el mundo y me sonría como si fuese la primera vez que se divirtiese, quiero una deliciosa parrilla a la sombra del mayor pino y sentirme pequeño a los pies de la menor montaña. Quiero mirarte y que no entiendas mi lengua, que me hables en un idioma que no es el mío, y que nos traduzca el universo, quiero sonreír a la luz de una hoguera y morirme de frío con calor en el pecho. La música.

La música siempre encuentra el camino hacia el lugar más hondo. Yo no sé si es la melodía o la letra, el cómo se conjugan un acorde con otro, si hay un mayor o un menor, una quinta o un sostenido, me importa poco si existe un tempo, una variación, si es industrial u orgánico, si se identifica en un genero más o menos moderno o si la percusión es más o menos profunda. Simplemente hay fragmentos de pocos segundos en pistas de audio perdidas a lo largo y ancho de todo el espectro audiovisual que consiguen hacer temblar mis más profundas inseguridades. Como si todo mi yo estuviese sostenido por las frágiles y débiles patas de un insecto, y éste respondiese al estímulo perfecto parándose y casi dejando caer todo el peso que lleva a su espalda. Me caigo ahí, desvalido, vendiendo mi alma a cambio de un poco de comprensión por parte de estos fantasmas que quieren asomarse a mis oídos y decirme "somos tú, pero desde otra persona".

Olvidadme. Me llevo buscando mucho tiempo y creedme que es imposible rastrear estas huellas. A lo mejor por eso quiero una bici y una playa, a lo mejor por eso me pierdo en la música. No sé quién soy ni cómo me llamo, y tras casi veintiséis, lo único que me ha dejado claro el camino, es que cada paso te lleva más lejos de aquél que quiera encontrarte.

14 enero 2018

Constantes vitales

Siempre la amarás, aunque digas "no, ella otra vez no", estará ahí, porque está hecha de tus sueños más profundos, los que no te atreves ni a contarte. Es lo que te faltarán vidas para encontrar y lo que te sobraron segundos para perder, es el eterno error y la pesadilla de tus deseos, creerás en vano odiarla y a pesar de ello su ausencia taladrará tu ánimo. Por eso te retuerces de dolor en la silla y te agarras la cabeza en gestos de berrinche infantil que solo tú puedes presenciar, por eso te embutes en esa armadura oxidada antes de salir a la calle, porque el amor existe solo para darse y ya has aprendido a olvidar cómo era recibirlo. Duele, lo sé, estoy contigo, en el mismo barco, pero desde aquí el atardecer es hermoso, y las olas salpican frescas como una resaca de besos, una pena que sólo sea un viaje de ida. 

Siempre la amarás, por muchas capas de piernas que quieras poner sobre sus gemidos. Lo harás porque tiene esos ojos, esas manos, esa forma de mirar al futuro, ese susurro tan sensual o esa facilidad para volar sobre tus obstáculos. Para ella siempre ha sido tan sencillo que entre todo ese amor siempre arderá una cerilla de envidia, envidia de sus ganas de reír y de comerse el mundo, la llama de la vida que siempre arderá en el centro del universo que puedes adivinar más allá de sus iris. Siempre tendrá esa cara, esa arruga, esa mancha en la piel. La amarás tanto y cada vez más a pesar de los años y la distancia, que el resto de las cosas parecerán huecas y vacías, por más que te jures que no. 

Siempre la amarás, y te asaltarán recuerdos aleatorios y perdidos en los momentos más irrelevantes. Te acordarás de su pasta de dientes cuando te comas ese aguacate, o olerás su perfume en el gel de baño de tu amigo, quizá entiendas su humor cuando te rías caminando por una calle concreta de París, y cuando lo hagas quizá llores, aunque sea un poquito. O quizá se te pongan los pelos de punta cuando reclines el asiento de un tren de la misma forma que ella lo hacía. Nunca sabrás en qué momento llegará para asaltar tus pensamientos, y conquistarte por enésima vez con esas pequeñeces que conoces tan bien.

Siempre la amarás, aunque elabores complicadas recetas de olvido, como adoptar nuevas filosofías o valores morales, por más que comas sin dientes y folles sin ganas. Al final del día, tu castigo será recorrer en sueños que no recordarás, las curvas de una piel que casi olvidaste.


29 diciembre 2017

Lava Lamp & Music 11 (Lifeless)

These walls... 
look like cages
the world inside of my mind it's starting to look like pages 
inside of some fucking book that's been falling apart for ages
and people say it gets better but I just think that's outrages

Don't care about being heard,
never captured the patience
it's all just some simulation 
of living inside some matrix
that nothing except my ego want 
expectations created making paper 
but don't need a piece of paper to say I made it

Let me breathe... 
is what I tell myself in my sleep

I've seen a world of happiness,
man if that's in front of me
then I wish I could shake his hand 
and it turns right into a key
to a million fucking doors 
that I can't even fucking see

Everybody always says 
happiness is inside of me, 
that's bullshit 
all I got is this fucking anxiety 
with his hands around my throat 
every time that I try to breathe 
and his hands over my mouth 
every time that I try to speak

And I live my life, in this fucked up world 
and I've seen these rocks 
and I've seen these pearls
and it feels like ones always in my zone
as it builds on up as it makes my home

I did lost my life when i turned nineteen 
then I got some back but was not for me, 
I just feel this pain in my heart and chest 
I just feel so lost, I just feel depressed, 
nothing less

24 octubre 2017

Luz de reserva (Comer comas XI)

De dónde sacaré este amor que malgasto y no tengo es algo que gimo por dentro cuando mi cara es de piedra y mis pies ya apenas me llevan tengo los dedos rotos de tratar de enmendar errores y los ojos rojos de soñar despierto me duele el cuello de tratar de erguirme me tiemblan las manos de sujetarme el alma y se me doblan las rodillas todas las noches al pie de la cama mientras sangro por los codos de empollarme la vida y aún así no me sirve de nada el drama y tú dirás que soy distinto o que he cambiado que en algo habré mejorado si al final y después de tanto he dejado un imperio de sonrisas a mi espalda pero me veo en el espejo y soy la misma hoja caída del árbol cada día más seca y con la mirada perdida en los rincones más profundos de tantos corazones que no son el mío porque bajo todo este montón de escombros de los que hago fortaleza me siento tan inseguro como el día que me presentaron a esa niña que amé y me olvidó en ese preciso orden y me dediqué al llanto desde tan joven que vacié el depósito de lágrimas y lo llené de canciones y ahora las horas son de mirar la pantalla de un móvil que odio y una cerveza a la semana es un lujo que a duras penas penas cabe en mi bolsillo y espero no se a qué que cambie o a quién que me salve cuando sé que no me queda más que este cuerpo para moverme que no sonará el teléfono ni se abrirá la puerta ni entrarán los rayos de sol por los agujeros de la persiana como lo hizo aquél día y que ni siquiera esos aromas harán presencia más allá de los cuellos a los que se agarran y sé que ella me diría muévete pero aquí solo hay cuatro muros de silencio y un techo de estrellas apagadas y mira que me he roto los huesos golpeando la luna trasera pero el coche no se para y sé que acabaría de nuevo dentro aunque me tirase en marcha por eso escribo notas y las lanzo por la ventana mientras cada kilómetro se vuelve más frío más corto y sin embargo lo que más me destroza es que el día que muera en mi cabeza estaréis todos y en mi cuarto sólo habrá polvo ya no sé como pedirte que corras seas quien seas y grites que estás ahí que necesito oírte que llevo toda la vida analizando rastros huellas pruebas pistas y aún así no te siento cerca y no sé cuánto más podré joderme la garganta inventándome tu nombre antes de agachar la cabeza y ahogarme en este océano de gente no sé cuántas bengalas más podré lanzar al aire antes de echarme al mar con todos esos peces que tantos presumen que hay mientras olvidan a los tiburones y los abismos no sé cuánta más lija podré acariciar en pieles que no son la tuya antes de que no haya yemas que echar de menos y no sé cuánta sal más podré palear trazando el rumbo más absurdo que me conduzca a ti antes de que el metal se oxide y la hoja se melle y me quede parado ahí de nuevo mirando hacia atrás porque quizá para entonces ya habré consumido todo aquello que tenía para darte.

30 septiembre 2017

Viaje al presente

No he tenido resacas peores que las de tu risa. Me resulta absolutamente desconcertante el gris que sobreviene al paraíso en slow motion que somos capaces de invocar con tan sólo un poco de sinceridad y un par de bromas, y aquí estamos de nuevo, horas atrás, en ese mismo instante en el que me dices aquello de que tengo una mirada que taladra, y te respondo disfrazando de leve sonrisa un beso a punto de explotar.

En mi cabeza ese momento en bucle, en el que paso mis dedos por tu piel en pequeñas pinceladas furtivas, mientras le damos otro sorbo al vino y te pongo cualquier excusa barata para soltar el fuelle y que el fuego siga ardiendo sin quemarlo todo a su paso.

Pongo en pausa ese preciso segundo en que el aroma de tu abrazo viene a arrojarme recuerdos a la cara, que luchan por brillar en las profundidades de mi memoria como esas malditas estrellas que sólo se pueden ver de reojo.

Hago un lento, muy lento, repaso visual por tus labios, como un escáner, intentando recrear su tacto por enésima vez, mientras los tengo tan cerca, invitándome a morirme en ellos, que nada me impide simplemente ir a buscarlos. Pero no lo hago, ni siquiera cuando cada célula de mi cuerpo extiende sus diminutos brazos hacia ellos. Y los mueves, y mientras los mueves, de tu boca salen unas palabras que hace años hubieran vuelto a unir todos los pedazos en los que se rompió el mundo, y que ahora, desde esta diminuta roca flotante a la deriva en la que por un ratito hemos querido coincidir, sólo forman parte de una tierna reflexión de la que nos reímos, porque quizá por primera vez, en fin, qué sé yo, pero quizá estamos empezando a creérnosla.

No sé dónde ni cuándo hemos aprendido a hacer esto, y mira que llevo un rato sentado en este sofá deconstruyéndote para jugar a entenderte. Mira que llevo tiempo dándole la vuelta a mi alma buscándole la etiqueta, pero no, no sé cuándo hemos aprendido a dejar de juzgarnos, mientras nos divertimos estableciendo juicios despiadados sobre lo que coño sea que esté trenzando nuestras mentes. Dónde hemos aprendido a dejar de ser exigentes y a desearnos de esta manera, mandando a la mierda esa frase que tanto nos gusta decir.

Pero no importa, dejo el tiempo correr entre tus dedos, mientras se te caen una tras otra las confesiones y yo las saboreo muy despacio, como una de esas canciones chill que nos gustan tanto. Lo hago sin prisa porque la prisa lo único que me pide es ir a comerte, y ambos sabemos dónde acabaría este castillo de naipes. Sabemos que la realidad extiende sus tentáculos más allá de este refugio de confianza y cariño que hemos descubierto y hecho nuestro, que inevitablemente habrá que salir de él y enfrentarse de nuevo a las cosas que de verdad importan. Irremediablemente, y por muy bien que se me dé cartografiar cada milésima de segundo, el tiempo tiene ya calculada nuestra despedida, y el cosmos ya nos ha preparado un asiento con otra perspectiva.

Por eso, después de toda esta efímera eternidad disfrutándote en el salón, ralentizo al máximo cada fotograma de tu cuerpo desapareciendo tras la puerta, y poco a poco jugar con la línea de tiempo ya no es tan divertido, desde el mismo segundo en que se oye el click de la cerradura, y los siguientes comienzan a sucederse al mismo ritmo cansino y gris de siempre...

Como ya dije, no he tenido resacas peores que las de tu risa.

Borradores IV

SIN TÍTULO - (20/11/14)


Creo que tú no lo notas, pero pienso a menudo en ti, y creo que eso tiene tanto de bonito como de horrible, porque inevitablemente recuerdos espontáneos emergen del rincón más oscuro de mi memoria, rescatando tu aroma y el sonido de tus palabras, la tensión de tu mirada, el puñal de tu sonrisa, y por un instante vuelvo a sentirme así de cerca de ti, casi como si pudiera extender el brazo y tocarte, casi como si te proyectaras en una fina película ante mis ojos.

A veces pienso que si me concentro lo suficiente puedo dar un salto a través de las dimensiones, el espacio y el tiempo, y ser de nuevo él, en aquél momento, junto a ti. Pero la realidad no es tan generosa, y en cambio me quedo varado aquí, en la cuneta de las emociones, con esa sensación de nudo en el pecho de ser consciente de repente del abismo de años que hay entre aquellos instantes y ahora.

Muchas veces juego a imaginarme qué habría sucedido si hubiese dicho una palabra en lugar de otra, si hubiese sabido responderte a aquella pregunta, si hubiese actuado de otra manera en aquél momento. ¿Qué habría sucedido? Esta pregunta se convierte a veces en una verdadera pesadilla, pero la verdad, la pura verdad, es que nada habría sucedido como a mí me hubiera gustado. Creo que siempre conocerás a la peor versión de mi, porque eso es lo que hago siempre que adoro a alguien, intento ser un reflejo de aquello que veo en ellos, y la verdad es que lo hago fatal, pero no puedo evitarlo, me caigo, se me ve el plumero, hago el ridículo, fallo.

Ojalá pudieras haberme visto en esos momentos en que abandonabas mi mente, cuando ni siquiera sabía que estaba siendo yo mismo, cuando no tartamudeaba ni me ponía nervioso porque estabas cerca, cuando tenía las respuestas que buscabas, y las preguntas que necesitabas responder. Quizá entonces podría haber llegado a ser para ti la mitad de lo que tú fuiste para mi. 

Me gustabas, me gustabas de verdad y hubiera hecho locuras —quizá las hice— por sacarte una sonrisa. Quizá suena un poco arrogante pero... me gustaba pensar que yo también te gustaba a ti. No quiero que esto suene ahora a confesión tardía o desesperada (aunque ahora que lo releo tiene toda la pinta de ello), no, sólo quiero que sea un regalo amistoso de sinceridad, que después de todo nunca fue un secreto, y que alivia en cierto modo mi conciencia. No quiero que te obligues a responder, y si lo haces tampoco tiene que ser ahora, esto es sólo una forma de redención, de algún modo necesitaba expiar mi alma y me parecía bonito hacerlo así. 

Te escribo esto porque, yo que sé, de algún modo necesitaba contártelo, porque aunque parezca que los años han enterrado todos aquellos recuerdos, yo a veces bajo a ese sótano y miro con nostalgia las polvorientas estanterías en las que atesoro el momento en el que nos conocimos, aquella conversación bajo la lluvia, tus ojos a través de la oscuridad, esclavos de la misma almohada. Y me gusta y me entristece a la vez, y dirás "vaya no has cambiado nada" y yo me reiré porque en parte tendrás razón, aunque sí que ha habido cambios. Necesitaba que supieses, que joder, sigues siendo un enorme punto de referencia cuando me pongo a evaluar mi felicidad, que no te he olvidado ni mucho menos, y que odio esta falta de interés que es más fuerte que la distancia que nos separa.

Que lo siento, muchísimo, por llegar ridículamente tarde, y por este intento tan gratuito de hurgar en tus emociones. Te deseo toda la felicidad del mundo, y aunque nunca hablemos, quiero que sepas que siempre puedes contar conmigo.

22 noviembre 2016

Retrovisores

Llegué a tu ciudad pisando hojas secas, con el tedio y la serenidad de volver a las ruinas, viendo las calles como quien ve fotos viejas, consciente de la imposibilidad del retorno, de la inevitabilidad de las canas. Y me marché completo y a la vez vacío, con nada en mi pecho salvo unas finas caricias junto al ombligo, un torpe mordisco entre cuello y pelo, un duelo de lenguas en la oscuridad. 

Nunca llegaré a entender del todo cómo suceden estas cosas, te busqué sin buscarte y me encontraste tú. Me diste el aliento y la palabra, con un brochazo hiciste del silencio confianza y sacaste no sé cómo ni de dónde la paz y la magia que tan bien se esconden, convirtiendo lo prohibido en necesario con la misma facilidad con la que le sonríes a la incertidumbre o le lloras a la verdad. 

"Por favor no te arrepientas de esto" Y créeme que no lo haré porque me has regalado algo que creí extinto. Arrancaste un pedazo de espacio y de tiempo, lo llenaste con toda la sinceridad de este universo y ahí decidiste bañarte conmigo. 

Es imposible salir ileso de algo así, confundido como mínimo, por algo que se debate entre la cosa más trivial y lo irrepetiblemente único. Palabras cansadas sólo quizá, puede que confesiones cobardes, o simplemente un sano cariño salpicado de tentaciones. A lo mejor cuando lo vea con más distancia entienda mejor las formas que se dibujan en este lienzo, y pueda salir de este egoísmo que me atenaza al pensar en nosotros como un nirvana y no como la travesura que realmente fuimos.

Creo que no me salen las cuentas contigo. Puede que sea porque me empeño en tasar como oro aquello que regalas como palabras. No sé si me pedías pasión a cambio de risa, o si vendías secretos a precio de cosquillas, porque no hay moneda de cambio para tu cariño y al final todo queda en un injusto trueque en el que ambos nos regalamos y aún así salimos perdiendo. Por decirlo de algún modo, tú ofreciste algo más que tu cama, y te quedaste con algo más que mis besos.

27 febrero 2016

La carta que encontré en mi sueño

Querido Diego: 

Si algún día vas a visitar a mi madre, coge el balón de Cris y lánzalo por la ladera de la montaña que da justo a la ventana de mi habitación. 

Cuando decidas ir a recogerlo (tómate tu tiempo y ten cuidado con las zarzas) seguramente lo encontrarás en la orilla del mar, junto al escondite secreto que Cris y yo estábamos construyendo, nuestro pequeño tesoro.

Todos los días mamá nos echaba la bronca porque llegábamos muy tarde a casa, nos preguntaba qué hacíamos hasta tan tarde, pero nunca le dijimos nada, y nunca dejamos de trabajar en nuestro pequeño proyecto. Tampoco dejé de hacerlo cuando la enfermedad se llevó a mi hermanita.

Queríamos escapar juntas de ésta isla, queríamos ser piratas y exploradoras. Ella soñaba con navegar por los siete mares y visitar todas las islas que pudieran existir. Yo simplemente luché para hacer realidad ese sueño.

Espero que me perdones, porque no verás ninguna balsa cuando llegues a nuestro muelle. Cuida de mamá, aunque sea gruñona y cascarrabias, ya sabes lo buena que puede llegar a ser. 

Os echaré de menos.
Tu amiga
~Sara

08 julio 2015

Lava Lamp & Music 10 (Labyrinth of Wrinch)

Fields of dust
Bloody waves all around
Space as dark as fear
And I am here


Free, I won't be

I am so far, lost in this land
Prisoner of this unknown place
I can't return


Im waiting for you
In the cold white snow
Freeze on my hands
And I am here


I dream of you
And you breathe on my nape
I miss your smile and your wrinkled hands
Will I ever be alone


Please don't cry
Cause my fate is now drawn
I want you to forget my name
Farewell, farewell...


Where are you ?
My dearest, I feel betrayed
Why don't you answer me ?
Without you I can't live...

29 noviembre 2014

Auto II

Muchas veces me pregunto si de verdad es tan difícil gustar a alguien. Es una cosa tan injusta, las personas que no somos muy agraciadas no tenemos el comodín de la cara bonita para causar buenas primeras impresiones al instante, más bien tendemos a causar el efecto contrario. Nos vemos obligados por necesidad, a desarrollar nuestra personalidad de una forma que resulte agradable a la gente, pero muchas veces ser una buena persona, simpática e ingeniosa no basta. Nos condenan a pulir y embellecer nuestros interiores para suplir las carencias. 

Muchas veces la falta de belleza es pecado, y es tan injusto. La gente juzga con menos severidad a los guapos, pueden ser unos puros imbéciles desalmados, que será en verdad difícil no perdonar sus defectos. En cambio a medida que desciendes en la escala de la belleza el juicio sí se torna más severo, pues ya has dejado claro que por fuera no hay mucho donde escudarse. Buscarán dentro de ti la comodidad y no tendrán piedad si notan el guisante bajo las mantas, o si por desgracias y vicisitudes de la vida entra el frío por alguna de esas grietas que tras todos estos años es imposible no tener.

Todo esto nos hace tan susceptibles a los pequeños gestos de nuestros interlocutores. Perfeccionamos un sexto sentido que analiza cada mirada y cada palabra, cada falsedad, una suerte de intuición que nos informa sobre lo que esa persona piensa y siente, y a veces resulta tan obvio que no gustamos, que simplemente nos resignamos y aceptamos una vez más la derrota, a la sombra de las victorias de otros. Nos vamos, despacito y sin hacer ruido, para no molestar.

Todo esto me hace cuestionar cosas como la felicidad. ¿Qué es y en qué consiste? ¿Es tan importante ver lo que no se puede sentir? ¿Presumir lo que no te alimenta? A medida que uno crece, aprende a sacrificar fachadas a cambio de calor, tapices a cambio de luz, estilo a cambio de comodidad. Pero aún es sorprendente como tantos siguen asumiendo la calidad conforme al precio, y no a la inversa. Supongo que por mucho que se diga al respecto, al final lo que primero se paga es el diseño. 

11 octubre 2014

Sometimes i need a circus

A veces siento que mis pensamientos son un enorme océano de una sustancia blanca y nacarada, una especie de semen, o ruido blanco, y los conceptos emergen de él como una lejana y vieja señal de radio incomprensible y grave. A veces siento que mis pensamientos son tan fútiles como eso, una onda de radio que ha atravesado el universo entero para acabar chocando contra mi cerebro en un microscópico espectáculo de fuegos artificiales de bajo presupuesto.

Si encendiese el televisor y marcase un canal diferente, uno de esos que no se pueden escribir con números, con ninguna tecla del mando a distancia, casi seguro vería mis pensamientos retransmitidos en directo, esa orgía de puntos blancos y negros que chillan desde el infinito. Suelo hacerme incómodas preguntas acerca de la realidad, y sólo cuando permanezco despierto mucho tiempo, el tiempo suficiente para que la química de mi cerebro cambie, entonces, y sólo entonces, es cuando esa distorsionada voz que hace vibrar la líquida superficie de mis pensamientos se hace más clara.

Nunca responde ni enseña, es solo un eco, una señal de auxilio perdida, el último estertor de alguna antigua civilización precursora, unas palabras ya desgastadas a fuerza de haber sido infinitamente repetidas, sonando casi a oración alienígena, o a llanto animal.

Miro ese lugar donde acaban mis dedos, ese punto concreto del espacio y del tiempo, y creo que soy capaz de extenderlos un poco más allá de lo que me permite mi cuerpo, intento empezar a salirme por ahí, como pretendiendo despegarme de la carne que me encierra, y a veces creo lograr sentir el tacto de las cosas que no toco, acariciarle la nuca a alguna muchacha que camine cerca de mí. Puede que me recree en esas ilusiones durante demasiado tiempo.

A veces me da la sensación de que todo lo que sé lo llevo atado con hilos a mis tobillos, y al caminar esas certezas se desmenuzan contra el asfalto tras de mí, se resquebrajan y se despellejan quedando inservibles y sangrando mentiras por todas sus heridas.

Necesito hallar el modo de responder, quizá cuando consiga enviar el S.O.S. me de cuenta de que fui yo el autor de aquella señal de radio, en un momento y lugar muy diferentes, muy lejos en todas direcciones.

23 septiembre 2014

Borradores III

SIN TÍTULO - (11/08/2013)

Cada día que pasa es mas difícil, más duro, hay mas trabajo, más calor, más ganas de irme, pero sobre todo crece un fuerte nudo en mi pecho cada vez que hebra a hebra te pierdo, con cada signo de indiferencia, con cada ausencia mal disfrazada.

Escribo esto en un privado de Tuenti, porque imagino dentro de poco será el único modo que tendré de poder decirte algo un poco más extenso que un saludo, antes de que cierres el telón de la distancia entre nosotros.

Escribo, porque hoy me he permitido el pequeño lujo de estar triste, porque creo que me sobran motivos para ello, y porque a pesar de todo eres la única persona que podría llegar a entenderlo, y espero que algún día, si te aburres lo suficiente, te pares a leer esto, que no es más que un autorretrato de sentimientos, no un juicio, ni mucho menos una petición.

No le tengo miedo a la tristeza, ni al futuro. Retahílas de decepciones me han hecho amigo de los malos humos, las desesperanzas y las lágrimas. Me hace gracia que digas que me proteges del daño al no contarme qué sientes, mientras claramente te alejas día a día. Es una mentira similar a la del medico que antes de clavar la aguja asegura que no dolerá.

Tú sabes todo esto, no solo eres preciosa, también eres inteligente. Sabes que el silencio duele más que la verdad, sabes que lo que pasa no es que hayas caído en la rutina, sino que me has sacado de ella.

Rutina [...]

Así que sólo puedo esperar mientras poco a poco me conviertes en un sonidito de móvil que de vez en cuando grita que te echa de menos, y al que cada vez prestas menos atención.

Esperar mientras esta relación se comprime hasta convertirse en un punto tan pequeño, que de a poco se lo lleve un suspiro.

Esperar estos interminables 20 días a que con suerte, Septiembre tenga la última palabra, y hable en favor de ambos.

Pero hasta entonces no me quedan mas cojones que vivir con el corazón en un puño, la esperanza en otro, con la preocupación y la tristeza de ir a perderte en breves, o incluso de haberte perdido ya.



SIN TÍTULO - (28/06/2013)

Seguramente hagan falta siete vidas para escribir tres poesías,
escucho en ellas llorar a mis maestros y algo en mí se revuelve,
mis historias, mil kilómetros y días después de sus muertes,
consiguen que llore con ellos mi pérdida a través de la suya.



SIN TÍTULO - (01/04/2013)

El cenicero se encontraba en lugar incorrecto, lo cual obligaba a mi mano a moverse de forma ortopédica a cada cierto tiempo. En cambio, el flexo se encontraba en su pedestal de madera, su lugar predilecto, mi mesita.



SIN TÍTULO - (19/03/2013)

Los consejos son una forma de nostalgia.

18 septiembre 2014

Borradores II

SIN TÍTULO - (11/02/2014)

Incluso habiendo hecho gala de mis tristezas pareciera haber perdido la guerra
cuando ni siquiera se ha acordado aún una batalla [...]



SIN TÍTULO - (18/08/2013)

Juego al juego de amontonar chapas de botellines en mi mesita mientras espero que mi condena termine. A veces veo al verano como a mi infierno personal, justicia kármica que me impone penitencia por cada pecado cósmico que he cometido durante el año. Cada año estoy más seguro de ello. Todas las primaveras se me posa la miel en los labios, y cada verano se me seca la boca, cada otoño son lágrimas, y cada invierno nostalgia.

Llego a creer merecer todo esto, más incluso ebrio. He aprendido a ser delgado de espíritu, alimentándome de una tristésima parte de las sonrisas que regalo, peso tan poco por dentro que creo que mi corazón cabría en cualquier mano, tan futil que jugar con mis sentimientos ya no es deporte de riesgo, mucho menos entretenimiento.

Siento que el tiempo erosiona, el amor más y aún lo anhelo. Una vez fui galeón surcando corazones, iba con mis dos tibias bien sujetas a mi calavera, hoy apenas me veo como un pesquero que consigue ser feliz si pesca tres sardinas, y puede regalarlas al mar de nuevo.



SIN TÍTULO - (12/08/2013)

Había perdido esta guerra con ella desde el momento que dí el primer golpe,
quién sabe,
quizá he cometido el error de volver a enamorarme,
pero no termino de comprender como funciona el juego de la felicidad,
pues cuando la busco me la roban,
y cuando quiero entregarla
les sobra.

He tenido en mis labios el sabor del fracaso tantas veces que nos hemos hecho viejos amigos,
y cuando le veo asomar por la ventana de sus ojos, aunque nos separe un cristal de kilómetros,
no puedo hacer mas que esbozar mi triste sonrisa por dentro y dedicarle un "hola de nuevo" a la soledad.

Parecería que no, pero llego a creerme mis propias mentiras,
llego a sonreír tras una conversación en la que tú quieres dejarme y yo
creo ingenuamente haberte convencido de lo contrario.

Atrapado en una jaula de horas domesticadas,
mi alma no alcanza a errar más lejos de éste pasillo,
anhela una libertad de la que nunca se sintió parte,
y [...]



SIN TÍTULO - (16/07/2013)

Sigo siendo llamado al estrado de la injusticia,
y niños que quieren ser jueces se sientan sobre mí,
a intentar que sienta el mal de mi pasado.

Ahí fuera la luz sigue siendo luz,
las teclas suenan igual cuando las pulsas,
y poco menos podrían enseñarme estos demonios
que necesitan un taburete para poder amartillar sus juicios sobre mi conciencia.

Apenas entienden que reservo un sótano de la realidad para mí solo,
donde cuido a mis fantasmas,
alimento mis esperanzas
y me derrumbo ante canciones,
antes de sonreír detrás de las lágrimas.

Aquí poco hay
que nadie pueda juzgar,
apenas nada.

Si me ves en los ojos el brillar de [...]

16 septiembre 2014

Borradores I

SIN TÍTULO - (19/08/2014)

A veces no soy capaz de definir con claridad lo que siento en momentos determinados, quiero decir, puedo ser divertido e ingenioso, crítico y tenaz, profundo y reflexivo, confidente, cálido, pero otras veces simplemente soy un pozo de silencios, y eso me preocupa porque hay momentos en los que de verdad me gustaría arrancarle unas carcajadas, o convertirme en escalofrío y recorrer su espalda, o debatir nuestras obviedades fingiendo ser infranqueables, y sin embargo permanezco ahí, callado, distante, embelesado en sus detalles, como drogado por su presencia, un mero muñeco de tenue voz y torpeza constante, que poco vale lejos de allí. [...]



SIN TÍTULO - (11/08/2014)

Todo empieza con el mediodía, el cual, como muchos otros uno espera pacífico y sin grumos, pero sin embargo es interrumpido por una voz de auxilio que grita desesperada justo debajo de tu cama, así que te vistes con lo más formal y bajas a rescatar a esa familia que se ahoga en sus propias lágrimas: tu padre, el dueño de los barullos, quien no deja títere con cabeza a la hora de juzgar y que deshecha en el pozo de su desdicha todo lo que no puede controlar, tu madre, un caos estable únicamente quebrable por la sobredosis de órdenes, esclava de sus vicios y vindicadora de sus verdades, y sobre todo tu hermano, un nudo de barbaridades al que sólo se le puede echar en cara su inocencia.

Así que los rescatas, pareciendo ser el peón más frágil de su ajedrez de hazañas, sin poder evitar el odio, porque hay odio entre ellos, un odio que quema y que hace llorar al niño que fuiste, al que jugaba en alfombras de carreteras y al que se peleaba de broma y en serio con su padre en un sofá hecho de cosquillas, al que le quiso llevar en su silla de ruedas cuando casi y sólo casi partió por la mitad su futuro.

Pero no pasa nada, crecer es eso, significa llevarte contigo lo que recuerdas como equipaje, y traerlo al presente cuando otra cosa no sea suficiente, y morirte de tristeza cuando nada sea tan bueno, y saber que pierdes constantemente y eso nada puede impedirlo pues todo lo bueno que llegue es lo mejor que vas a abandonar, pero en fin, que me pierdo, yo hablaba de las noches, las noches de verano [...]



SIN TÍTULO - (24/03/2014)

Somos algunas de esas gotas que se escurren por el vidrio, un puñado de verdes y húmedos cronopios, sin fama, ni esperanzas que nos arropen los sueños. Regalamos nuestro corazón en cada letra que lanzamos al aire cual avión de papel mal construido, y luego nos sorprendemos de sentirnos tan vacíos. Como todos, a veces nos rompemos en tormentas por dentro, y cuando eso pasa, nos dejamos llover sobre la belleza, y con esas mismas lágrimas damos de comer a nuestros folios.

Hemos venido a aullar a tus lunas, a subirnos a tu regazo, a acariciar tus retinas, a caminar tus nostalgias. Sabemos

~Ga [...]



SIN TÍTULO - (11/02/2014)

Puedes mandar a la mierda [...]