"Soy un vampiro, y tras años y años de experiencia aprendí a soportar la luz del sol, los ajos, y las estacas en el corazón."

~Jack Red

19 febrero 2014

Belisama

No soy más que un mero espectador, un juez desprovisto de leyes,
un ciego, un loco, más que nada: nadie,
pero veo como una luz de ventana atardece junto a los sueños de alguien,
una persona que lucha cada día en tantas guerras 
que ya ha perdido el miedo por las heridas 
y abandonado los sueños por los vestidos.

Querría estar ahí cuando se abren sus ojos en la mañana 
y asumen de nuevo la lucha,
cuando se disfraza de armaduras y bosteza su arenga,
se guarda en un bolsillo el orgullo
y en el otro cierra el puño con esa fuerza que esconde para cuando alguien la mira,
deberías verla sostener sus armas de ternura en contra de la pereza,
blandiendo la música como si hubiese nacido para ella,
apretando los dientes de rabia
vertiendo hacia dentro sus lágrimas
mientras,
aún sin odiar las espadas
pelea
y gana.

Cómo no me va a temblar la voz 
y las piernas junto a ella...

Me duele tanto perder el rastro de su canción,
cuando tras el tedio inicia su silencioso llanto,
me deshago de puro dolor a sus pies 
y ella canta 
y canta 
y no puedo hacer otra cosa que herir de muerte mi corazón intentando consolar esos infiernos 
o apagar esas lástimas, 
calentar sus suspiros 
o abrazar sus palabras, 
como si su felicidad fuese lo único que mereciese la pena salvar de este condenado mundo
y sin embargo 
noto como se golpea y se rompe con cada pausa, 
con cada punto y cada coma 
hasta que de puro coraje se calza su última sonrisa de noche 
y baila conmigo una despedida no menos valiente,
como asegurando su firme regreso, como diciéndome:
"no pasa nada",
como el sol que arde en sus manos poniéndose tras el horizonte de sus sábanas,
cediéndole el turno a la luna de su triste silencio,
un merecido descanso, 
un día más,
un día menos.

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